La víspera de San Antón se acompaña al santo en procesión desde la ermita hasta la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción. Después se regresa al barrio del mismo nombre donde se celebran concursos de chocolate a ciegas, soplos de harina, carreras de sacos, juego de carretilla, etc.

Al día siguiente después de la misa, los hermanos junto con todo el pueblo regresan al santo a la ermita en procesión. Allí se les da a los hermanos el clásico «puñao», compuesto de una bolsa con cacahuetes, avellanas, garbanzos tostados y caramelos.

Por la tarde el párroco de la localidad bendice a los animales. Tras la bendición, comienza la tradicional vuelta a San Antón, en la que los caballos engalanados dan vueltas alrededor de la ermita. Las campanas suenan durante todo el día.

Por el día se celebran concursos como el juego del pañuelo, concurso de tartas, de acertijos, etc., se comen las típicas tortas de cañamones y se consumen los tradicionales «tostones» (garbanzos, cacahuetes y cañamones tostados) con un vaso de cuerva.

También se subastan las ofrendas, y se hace el sorteo del «famoso gorrino». Posteriormente se asan chorizos, forro de cerdo y patatas en la lumbre que se hace en la plaza del barrio.

Esta fiesta es amenizada por las charangas, y la gente baila hasta bien entrada la noche.