El santo es trasladado en procesión hasta la ermita; durante el trayecto la gente va cantando. Los niños van vestidos de labradores y llevan un panecillo, habas y espigas.

Al llegar a la ermita los romeros acampan allí, aunque hay algunos que llevan desde el día anterior y empieza la fiesta.

Durante esta celebración hay juegos populares, se asa carne, chorizos, forro, etc. Por la tarde se celebra la subasta con todos los productos que los provencianos le han ofrecido al Santo, y por la noche se celebra el baile.

(EN CONSTRUCCIÓN)