La abundancia de agua tan preciada en la antigüedad a la hora de levantar asentamientos, debió de ser la razón por la cual el Infante D. Juan Manuel se decantó por este lugar para fundar la villa de El Provencio, tal y como se dice en las Relaciones Topográficas de Felipe II: «Decimos, por lo que hemos oído a personas antiguas: que ha 300 años más o menos, se dice que lo fundó D. Juan Manuel este lugar, y esto decimos de oídas». Las primeras citas de esta villa datan de 1.318 y 1.348.

Este hecho sucedió cuando este eminente literato y noble era señor de Alarcón. A este belicoso personaje, nieto, primo, tío, yerno y padre de reyes, solo le faltaba coronarse a sí mismo. Esto no le hacía falta: fue regente, adelantado de Murcia, príncipe, duque, y su poder fue igualado por su ambición. Su nombre infundía terror en Castilla, pero además de ser conocido por su nobleza y por su afición a las letras, era conocido por sus violentas y salvajes venganzas. Con sus vasallos siempre fue distinto: fue paternalista y considerado, aunque no débil, se ocupó de terminar la repoblación de sus dominios emprendida por su padre, trajo colonos, dio facilidades para el asentamiento y llegó a distribuir sus propias tierras entre los vecinos de algunos pueblos.

Los Manuel, padre e hijo, fueron los creadores de sus estados y artífices de su poblamiento y unificación progresiva. Ello dio lugar a que fueran obedecidos con gusto por sus vasallos. Se casó por segunda vez con la hija de Jaime II de Aragón.

El Provencio es uno de tantos pueblos que formaban parte de la Mancha de Montearagón. Esta zona-tapón estaba situada entre la Mancha de las órdenes militares y los pueblos del Adelantamiento de Murcia.

Don Alfonso de Aragón, noble aragonés de estirpe real, llegó a ser por este reino conde de Denia, conde de Ribagorza, duque de Gandía y aspirante al trono de este reino por el Compromiso de Caspe. Por merced de Enrique II de Castilla, fue nombrado primer Marqués de Villena. Llegó a ser príncipe Condestable castellano.

Don Alfonso, al obtener este marquesado, encomendó al gobierno de él a su pariente y mayordomo mayor Don Luis Sánchez de Calatayud, a quien, como merced, donó en 1.372 el señorío de El Provencio. De él nace el trono de la casa de los señores de esta villa, cuyo apellido Calatayud desciende a su vez de Sancho Abarca o Zapata, rey de Navarra.

Los Señores de Calatayud no fueron adorados por sus vasajos, sino que estuvieron en continuos pleitos por al arbitrariedad de los señores que imponían estancos y todo tipo de condenas físicas y de trabajos forzados a sus siervos. Uno de los hechos más importantes que afectó a la villa fue la Guerra de las Comunidades que a punto estuvo de liberar al pueblo del yugo señorial y unirse a la Corona Real.

El Camino Real que unía Madrid con Cartagena pasaba por El Provencio, lo que favoreció la creación de una red de servicios en forma de ventas, paradores y tiendas que surtían a estos viajeros. En esta época llegaron personajes como Carlos V, futuras reinas de España, Santa Teresa de Jesús y muchos viajeros y historiadores que relataron su visita por la villa.

Sin embargo no todo fueron riquezas lo que llegaba por el camino sino que las continuas guerras también traían soldados a los que eran obligados a alojar y alimentar sin cobrar por ello.

El pueblo crecía gracias al comercio y a la producción de azafrán y vino. Convirtiéndose en uno de los pueblos más grandes de la comarca. Sin embargo la llegada de un brote de Cólera que arreció a toda Europa se cebó con El Provencio debió a lo insalubre de nuestro río Záncara. El resultado fue que acabó con gran parte de la población que los que no huyeron, murieron en el pueblo. 

Entrado el siglo XX la población empezó a recuperarse pero ya los pueblos de alrededor había doblado su población, lo que culminó con el parón que supuso la Guerra Civil Española y el desarrollo del ferrocarril redujo en numero de viajeros que paraban en el pueblo.

TOPONIMIA

Son muchas las leyendas en el pueblo, que intentan dar una explicación más o menos creíble al origen del nombre del pueblo. Sin duda una de las más conocidas es la que sitúa su origen en la “Venta del Pro”, ya que en este cruce de caminos entre los caminos reales que iban a Cartagena y Granada, había gran cantidad de ventas, lo que en aquellos tiempos eran las posadas donde se servían comidas a los viajeros. Después las diferentes historias contaban que hubo un enfrentamiento en este lugar que trajo como resultado, que los de la “Venta del Pro”, el antiguo nombre con el que se conocía al pueblo, salieran victoriosos por lo que el pueblo pasó a ser conocido por el “Pro-venció”.

Hoy sabemos por uno de los registros de la Chancillería de Granada, que hubo un pleito por las tierras de pastos entre las Pedroñeras y Santiago la Torre. Para resolver la disputa Don Juan Manuel tuvo que presentar la Carta Puebla de El Provencio, donde se establecía la libre circulación del ganado por las tierras de Alarcón. En este documento con fecha 23 de marzo de 1319, Don Juan Manuel concedía a los vecinos de El Provencio los siguientes privilegios: “…otorgo a todos los que vinieren morar al Provençio de fuera de la mi tierra que yo no les demande pecho ni pedido ni otro tributo ninguno…”. Así pues, sabemos que Don Juan Manuel cuando llegó a estas tierras, ya era conocido por este nombre y no por ningún otro.

Por tanto, otra de las teorías que sitúa su nombre a la migración de gente proveniente de la Provenza francesa en época del Señorío de Calatayud, tampoco tendría ningún sentido, ya que este nombre ya existía mucho antes de que Luis de Calatayud pisara El Provencio. Así pues, solo nos queda pensar que tuviera que venir su nombre de un topónimo del lugar. Igual que le pasó a nuestro río Záncara cuyo nombre árabe ya nos indica que era un río “sin agua”.

Para resolver este enigma, a día de hoy tenemos dos teorías que serían las más realistas:

La primera nos dice que el origen viene del  término latino “proventum“, que por evolución del latín se convirtió en “provencio” y que significa acontecimiento. Ya que para los primeros pobladores sería visto como “un acontecimiento” el desbordamiento del río Záncara que anegaba los campos y que en ocasiones provocaba grandes desastres, como veremos a lo largo de la historia. Posteriormente el término evolucionaría a “El Provencio” (El Acontecimiento).

La segunda, también vendría del latín pero de la palabra “provincius” (provincia), y que podría formar parte del nombre de alguna finca situada en las inmediaciones de la población.

En definitiva, siempre nos quedará la duda de cuál fue el origen del nombre de El Provencio, pues tal como se puede leer en las “Relaciones Topográficas de Felipe II” ninguno de sus vecinos recordaba ni había oído hablar de cual había sido el origen de su nombre y, por lo que sabían, siempre se había llamado El Provencio.